Una anécdota que me animó a seguir en el ministerio.


1 Corintios 3:6 Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. 


Siempre que contemplo la obra de Dios, quedo sin palabras, asombrada de lo profunda, eterna y perfecta que es, y pienso en nosotros, que somos tan imperfectos, tan pequeños, tan limitados y efímeros, ¿Cómo puede Dios hacernos parte de su obra? Nuestras cualidades la estropearían, pero eso es lo asombroso, no somos nosotros, es Jesús en nosotros quién la hace perfecta, es su Espíritu habitando en nosotros y es por eso que podemos ser parte de su obra. 
Después de 6 años de servicio fiel a Dios en el ministerio estudiantil, Samuel regresa a Tecate con su familia; su esposa Grecia y su hermosa hija Grecia. Aún recuerdo cuando llegó Sami a Guadalajara, yo era estudiante de preparatoria, un día él me ayudo a invitar a estudiantes al estudio bíblico; me acompañó en medio de crisis que viví, nos ayudó cambiarnos de casa, recuerdo especialmente una ocasión, cuando estaba en la universidad leímos juntos Mateo 9:36 “Al ver las multitudes, Jesús tuvo compasión de ellas porque estaban desamparadas y dispersas, como ovejas que no tienen pastor”, me conmovió tanto pensar en cada estudiante de mi campus, recordar este momento me daba fuerza en el semestre. También llegaron momentos difíciles en el camino, pero ver de cerca el ministerio de Sami, su sensibilidad, su amor por Dios, su compromiso, humildad y sinceridad, me animó en esos momentos difíciles 
Sami ha sembrado y regado en la vida de muchos en Jalisco, pero el crecimiento… ese lo ha dado Dios. En la celebración de cierre de semestre y paso de estafeta, ver tan gozoso a Sami y su Familia, contentos por haber participado en la obra de Dios, agradecidos de ver el crecimiento que ha dado el Señorme llenó de valor para tomar la estafeta, para seguir con esta siembra, con esta cosecha y riego, convencida de que Dios dará el crecimiento. 


Rosa Angélica, nueva asesora de tiempo completo 

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